Llevaba bastante tiempo pensando en escribir mi propio blog y hoy me he decidido a empezarlo. No deja de ser curiosa la contradicción de escribir algo personal e íntimo en un sitio en el que cualquiera puede verlo pero, si alguien se para a leerlo y disfruta con mis reflexiones y disparates, no tengo absolutamente ningún problema.
La cuestión es que llevo varios días dándole vueltas a mi vida. Supongo que todos lo hacemos y más cuando somos jóvenes. No creo que sea extraño que en mi cabeza ronde la pregunta: ¿qué se espera de mí? ¿A dónde tengo que llegar? No os confundáis, no pretendo ni quiero tenerlo todo claro ni controlado. Creo que lo maravilloso de la existencia es en gran medida la incertidumbre y el poder vivir leyendo las señales e improvisando a cada momento. Pero no siempre las señales son tan claras. O, mejor dicho, no siempre les permitimos ser claras. No puedo evitar de preguntarme por qué se nos enseña tan poco sobre nosotros mismos. ¿Qué clase de mundo obvia en la formación básica la escucha personal o la consecución del amor propio? Desde el principio se nos enseña a ser mejores que los demás, a ver a los otros como competidores que tienen el poder de arrebatarnos nuestros sueños. Por eso tenemos que trabajar todo lo posible. La vida es una carrera y cada vez que te paras a descansar y a sentir estás más lejos de lograr el éxito. Simplemente, todo está configurado para que vivamos sin sentirlo, caminando incansablemente hasta no poder más, hasta llegar a una existencia sin sentido y sin identidad, donde somos nuestro coche, nuestra casa, nuestra pareja y nuestra cuenta corriente. Ese es el éxito por el que hemos renunciado a todo.
En un mundo así no hay espacio para las señales, no hay lugar para escuchar, para la pausa. El ser uno mismo no solo no parece ser importante, sino también imposible. Yo me pregunto entonces hasta qué punto nuestros sueños son nuestros. ¿De verdad hacemos lo que hacemos por nosotros o solo seguimos las reglas del modelo establecido? Y si es así, ¿a dónde me dirijo yo entonces? No sé si quiero vivir toda la vida presionado por la búsqueda de ese falso éxito del que hablaba antes. Es evidente que vivir así reporta algún tipo de satisfacción o, de lo contrario, nadie lo haría. Es, simplemente, cómodo adaptarse a lo que tu sociedad te pide, pero creo que no lo suficiente para mí. Espero no parecer pretencioso ni arrogante. No pretendo desprestigiar la opinión ni la forma de vida de nadie. Yo mismo he vivido así hasta ahora, hasta darme cuenta de que me estaba haciendo daño. Pero ahora mismo lo único que tengo claro es que ese no es el camino que quiero tomar. La opción alternativa aún tengo que descubrirla. Es posible que la clave para empezar esté en no definirse, cerrar los ojos y respirar.